Boris Berezovsky y la que dejó de ser amiga del PRI

Hace unos días murió uno de los famosos oligarcas rusos, Boris Berezovsky -conocido en la polaca rusa por ser uno de los “archi-enemigos” del actual presidente ruso, Vladimir Putin (quien, por cierto, el año pasado fue electo a ese cargo por tercera ocasión… Ojalá mis amigos rusos no estén muy aburridos de tenerlo gobernando tanto tiempo aunque supongo que sí después de todas las protestas que hubo en 2012). Aquí hay un post interesante de The New Yorker sobre la muerte de Berezovsky. Y acá abajo una caricatura acerca de cómo se supone que votan muchos rusos… ¡ja! Los ositos son el símbolo del partido de Putin, Rusia Unida (podríamos sustituir los ositos por unos cachorros revolucionarios mexicanos del siglo XX y poner de fondo las banderas mexicanas ¿no?):

Rusia Unida

Sigamos con la historia de Berezovsky. Este señor tenía colmillo para el chanchullo político. A mediados de la década de 1990 él y otros oligarcas -como Mikhail Khodorkovsky– tuvieron una muy buena idea: prestarle dinero al gobierno ruso y, por medio de ello, “contribuir”  a la campaña electoral de 1996 del presidente de aquel entonces, Boris Yelstin (cuya popularidad andaba medio por los suelos después de aventarse al ruedo contra los chechenos y por sus políticas de ajuste económico). Todo sonaba muy bien… bueno, casi todo. Los oligarcas sabían que el gobierno no tenía los recursos para pagar los préstamos. ¿Qué se les ocurrió? Pedirle al gobierno que usara, como colateral para estos préstamos, empresas estatales del sector energético (por ejemplo, YUKOS). En fin, el resultado de todo esto es que para fines de los 90s estos señores tenían más poder económico y político que el gobierno central (para ese entonces Yeltsin ya estaba chocheando y muchas de las decisiones políticas importantes estaban en manos de los oligarcas). Ante la posibilidad de perder este poder con la llegada de un nuevo gobierno después de las elecciones de 2000, a los señoritos oligarcas se les ocurrió quitar a Yeltsin y poner a Putin. Ah, pero les salió el tiro por la culata: Putin salió respondón… Los oligarcas, preocupados ante el giro que tomaron las cosas con don Vladimir trataron de influir en elecciones legislativas de mediados de la década de 2000. Esto, por supuesto, encabrito al presidente. El resultado: Berezovsky exiliado, Khodorkovsky en la cárcel y varios oligarcas en la misma situación. Sin embargo, algunos corrieron con suerte y negociaron un trato con Putin: pagar impuestos (con una tasa impositiva bajísima… si no pregúntenle a Gérard Depardieu que, de ser francés anti-fisco, decidió volverse ruso hace unos meses para ver si así el estado ya no le quitaba una tajada tan grande a sus ingresos), no meterse en política y seguir enriqueciéndose hasta por las narices.

La historia de Berezovsky y compañía viene a cuento por lo que sucedió hace poco más de un mes en México. Qué duda cabe, la líder del sindicato de maestros se parece un poco a los oligarcas rusos: antes de los 90s nadie la conocía, llega al puesto gracias al dedazo milagroso de Carlos Salinas, toma un poder tremendo en los años posteriores -en gran medida porque las elecciones en México comienzan a ser más competitivas (¿qué partido no quiere los millones de votos que aporta el SNTE?)- y luego… al conocer su propio poder, decide jugar sola sus cartas (se divorcia del PRI, corteja al PAN y a alguno que otro perredista). Durante la campaña presidencial de 2012 decide volver sus brazos al PRI (buena estrategia dado que Josefina Vázquez -con quien la maestra no se llevaba muy bien- resultó ser la candidata del PAN). La alianza PRI-Elba no funcionó y el resultado… bueno, ya lo conocemos. Obviamente México y Rusia distan mucho de ser casos similares hoy en día pero alguna que otra cosilla tendrán en común como el hecho de que, a veces, quien controla las riendas del estado requiere deshacerse de ciertos actores para consolidar su poder (el hecho de que pongan a todos estos personajes en la cárcel, por tanto, no es resultado de un ataque real contra actos de corrupción, de abuso de poder, etc. Si lo fuera, en Rusia ya no habría oligarcas que disfrutan de sus días felices de la vida -por ejemplo, Vladimir Potanin-… y en México ya no habría charros sindicales y demás).

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: