Sherlock Holmes y “Process Tracing”… o cómo hacer un buen estudio de caso

Acabo de terminar de leer un maravilloso librito sobre métodos cualitativos, específicamente sobre el método de “Process Tracing” (al parecer no existe traducción al español y la que tengo en mente -trazamiento de procesos- suena medio mala). El libro en cuestión lleva por título… mmm… adivinaron: Process-Tracing Methods. Foundations and Guidelines, escrito por dos profesores de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), Derek Beach y Rasmus Brun Pedersen. El libro fue publicado por The University of Michigan Press y salió hace uno o dos meses.

Suficiente con los detalles bibliográficos. Pasemos al meollo del asunto; para ello centremos la atención un momento en uno de los personajes más conocidos en el mundo de las novelas detectivescas, Sherlock Holmes. En el relato “Silver Blaze”, Arthur Conan Doyle narra el siguiente diálogo entre un inspector de policía y Sherlock Holmes:

-¿Existe algo más sobre lo que quisiera llamar mi atención, señor Holmes?

-Sí, el curioso incidente del perro aquella noche.

-El perro no hizo nada aquella noche.

-Ese es precisamente el curioso incidente.

Esta breve discusión entre estos dos personajes aporta algunos elementos necesarios para hablar sobre el método de process tracing y el libro mencionado arriba. ¿Pero qué es process tracing? Por lo general cuando ponemos a prueba teorías (específicamente hipótesis derivadas de las mismas) tenemos en mente una o dos ideas acerca de lo que es causalidad: la idea “Humeana” que propone que una cosa causa a otra si estas siempre aparecen juntas y cumplen ciertas condiciones de temporalidad (e.g. la causa antecede al efecto) o la idea de los contrafactuales que propone que una cosa causa a otra si y sólo si al poner la causa el efecto aparece y, si al mantener todo lo demás exactamente igual, al quitar la causa el efecto no aparece (esta última modalidad se ha puesto de moda en ciencia política de unos años para acá -en parte gracias a las aportaciones metodológicas de grandes econometristas y estadígrafos como James Heckman o Donald Rubin. Para una exposición de esta idea de causalidad desde el punto de vista de la filosofía de la ciencia recomiendo leer alguna que otra cosilla de David K. Lewis). Estas dos ideas de causalidad tienen varios problemas -por ejemplo, la idea de los contrafactuales no puede resolver plenamente el problema de tener dos o más causas presentes en una misma situación-; dado esto, una tercera idea de causalidad viene a cuento: la idea de los mecanismos (en donde una cosa causa a otra si existe un mecanismo que las conecte -dos de los grandes expositores de esta idea de causalidad son Peter Hedström y Jon Elster). Process tracing, es -hasta donde tengo conocimiento- el único método disponible para estudiar mecanismos.

Después del rollo anterior, volvamos al libro. Los autores del susodicho libro hablan de tres tipos de process tracing (PT):  1) “Theory-Testing” PT, 2) “Theory-Generating” PT y 3) “Explaining-Outcome” PT. Esta clasificación es, tal vez, una de las mayores aportaciones del libro pues cada una de estas distintas formas de llevar a cabo process tracing lleva consigo supuestos específicos y objetivos particulares. ¿De qué trata, pues, cada uno de estos PT? Lo que distingue las modalidades 1 y 2 de la modalidad 3 es que las primeras dos se enfocan en el análisis de mecanismos generales, es decir, mecanismos recurrentes que aparecen en más de un caso pero que pueden ser no suficientes para explicar un caso en particular (por ejemplo, la “ley de Duverger” sobre las tendencias bipartidistas en elecciones de distrito de candidato único tiene un mecanismo general que aparece en muchos casos: los votantes con preferencias por un tercer candidato deciden no “gastar” su voto en este tercer candidato si el mismo no tiene posibilidades de ganar). La modalidad 3, en cambio, estudia mecanismos generales y particulares del caso para dar una explicación suficiente acerca de cómo se obtuvo el efecto dada la causa hipotetizada. Los autores también proponen una muy buena definición de mecanismo: “sistemas teóricos que producen efectos por medio de la interacción de una series de partes/entes las cuales transmiten fuerzas causales de X a Y. Cada parte del mecanismo es individualmente insuficiente pero necesaria para que el mecanismo funcione plenamente. Unidas cada una de las partes producen Y” (cf. el glosario al final del libro).

En el caso de nuestro amigo Sherlock Holmes, dada la clasificación antes mencionada, él estaría llevando a cabo el tercer tipo de process tracing para contestar preguntas como las siguientes ¿Cómo desapareció el caballo “Silver Blaze”? ¿Quién mató al entrenador? Sherlock obtiene un dato importante proveniente del hecho de que el perro que se encontraba en el lugar no ladró. Si no ladró es porque conocía al asesino. Con ello, el señor Holmes elimina muchas otras hipótesis y actualiza la suya propia acerca del funcionamiento del mecanismo detrás del asesinato del entrenador y la desaparición del caballo. Los autores usan este ejemplo para mostrar que el método de process tracing tiene un fuerte sustento en la lógica bayesiana (Andrew Bennett ha sugerido en varios artículos la misma idea). Este sustento bayesiano hace que la herramienta de process tracing sea muy útil para hacer inferencias causales en estudios de caso: el método aumenta nuestra “confianza” en la existencia del mecanismo sugerido cuando encontramos evidencia poco común que sólo sería verdadera si el mecanismo hipotetizado (y no otro) está presente. En el caso de “Silver Blaze”, un perro que siempre que ve a un extraño ladra pero que durante la noche de la desaparición del caballo no ladró permite aumentar nuestra confianza en la hipótesis de que no fue un extraño quien mató al entrenador y se llevó al caballo sino algún conocido de los establos. Los autores utilizan una fórmula matemática y sugieren que todos aquellos que utilizan el método de process tracing hagan lo mismo (esto a mi parecer brindaría cierto rigor formalístico a los estudios de caso que utilicen process tracing). Este es su ejemplo:  a) la confianza de Holmes en su hipótesis (i.e. alguien conocido es el culpable) es baja p(h)=0.2, b) la probabilidad de alguna hipótesis alternativa es mayor p(a)=0.8. Estas dos partes son los “priors”; c) la probabilidad de encontrar la evidencia de que el perro no ladró dada la hipótesis de Holmes es muy alta p(e\vert h)=0.9 y d) la probabilidad de encontrar esta misma evidencia con la hipótesis alternativa es muy baja p(e\vert a)=0.1. Estas dos partes conforman el “likelihood”. Con estas cuatro probabilidades los autores muestran cómo Sherlock Holmes aumenta la confianza en su hipótesis (la probabilidad “posterior”):

\begin{tiny}.69\end{tiny}=\frac{0.2}{0.2+(\frac{0.1}{0.9})*0.8}

Con un sólo dato el señor Holmes puede aumentar la confianza en su hipótesis en casi 0.5.

En fin, el libro es muy útil: aclara los pasos para llevar a cabo el método de process tracing, brinda sugerencias para escoger o descartar cierto tipo de evidencia, indica que tipo de fuentes son más útiles para alguno de los tipos de process tracing que sugieren, etc.

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2 comments

  1. Rafael Molina · · Reply

    Muy buen comentario. Yo estoy comenzando a leer el libro, si tenés más referencia a él en español, te lo agradecería!

    1. Hola Rafael, como el libro es muy reciente no creo que haya todavía reseñas o citas sobre el mismo en español. De hecho, tampoco he visto mucho en inglés. Supongo que habrá que esperar unos meses más para que tenga mayor difusión. Estaré al tanto y, si descubro algo, te aviso por aquí. Saludos.

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